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¡Ser madre también es un llamado misionero!

  • Foto del escritor: lammcomunicaciones
    lammcomunicaciones
  • 10 may 2022
  • 2 Min. de lectura


Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.

Proverbios 22:6


En estos últimos días ese versículo se ha hecho presente en mi vida. Me he puesto a reflexionar en el gran significado y la gran aplicación que tiene para las misiones transculturales. Si eres una mujer cristiana que ama al Señor, el evangelio es importante para ti. Es sencillo desanimarse pensando que el trabajo que haces no importa mucho, sin embargo es necesario darse cuenta de que uno de los orígenes de las misiones es nuestro hogar.


En el corazón mismo del evangelio reluce una palabra muy importante: “sacrificio”. Pienso que ser madre es uno de los ministerios que exigen que la palabra “sacrificio” se haga realmente palpable.

¡Ser madre es una maravillosa oportunidad de vivir el evangelio!


La maternidad te ofrece la oportunidad de sacrificar las cosas que no puedes retener, en favor de las almas que no puedes perder. ¡Son almas eternas, son tus hijos! ¡Ellos son tu campo misionero!

Mira a tus hijos con ojos de fe y mira cuántas personas serán ministradas por tu ministerio en ellos ¿Cuántas personas van a conocer tus hijos en su vida? ¿Cuántas generaciones serán impactadas a causa de tu obediencia?


Dios ama la obediencia de tu corazón por más pequeña que parezca la acción, en el Salmo 126:5 dice: “Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán”. Tal vez hoy te sientas totalmente abrumada con las tareas de hogar, pero cree que las manos de tus hijos ayudarán a levantar al caído, las rodillas que hoy rompen esos pequeños pantalones; serán de aquellos que clamen por los perdidos, la cima inmensa de ropa que te espera para lavar, será usada en las manos de Dios para vestir a muchos. En las manos de Dios, tu ofrenda será multiplicada hasta que todos hayan comido y sean saciados.

Y con este sentir en mi corazón doy gracias a Dios por todas aquellas madres de nuestros misioneros que están en el campo y en preparación. Gracias por no desistir y a pesar del cansancio, seguir adelante. Gracias por invertir su vida, gracias por ser un ejemplo clave de obediencia y sacrificio.

Gracias a mi madre por la paciencia y el amor de Dios que plantó en mi corazón, tu siembra está dando hoy cosecha y continuará…

Escrito por: Dulce Zempoalteca

Narrado por: Alejandra Bravo





 
 
 

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