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Un refugio seguro

  • Foto del escritor: lammcomunicaciones
    lammcomunicaciones
  • 26 ago 2022
  • 2 Min. de lectura

Confiar significa apresurarse a refugiarse, con base a esto pensemos… ¿Dónde nos refugiamos realmente? Muchas veces podemos decir, "confío en Dios" pero ¿Cómo manifestamos nuestra confianza? La confianza es donde buscamos ponernos a salvo de un peligro o penalidad con prisa, y este, puede ser o puede no ser Dios.


Según Jeremías 17:5 Dios aborrece a las personas que confían en otra persona o en ellos mismos antes que en Él y que ponen su confianza en sus propias fuerzas, como resultado de esto su corazón se aparta de Jehová.


El peligro de pensar que podemos solos es precisamente el comenzar a tener un sentir de mal humor en contra de Dios. En la jornada de vida misionera tendremos muchas oportunidades para poder aprender a confiar en Dios o para ofendernos con Él al pensar que nos ha fallado.


Parece que muchos creyentes, candidatos misioneros o misioneros en el campo piensan que el Señor tiene la obligación de permitirles navegar en un mar calmado, o de por lo menos darles una explicación completa (y tal vez pedirles disculpas) por las dificultades que encuentran en su camino.
Nunca debemos olvidar que Él, después de todo, es Dios. Él es majestuoso, santo y soberano. No tiene que rendirle cuentas a nadie. No es un recadero a nuestro servicio. No es un genio que sale de una lámpara para satisfacer nuestros caprichos. No es nuestro siervo. Nosotros lo somos de él. Y la razón de nuestra existencia es glorificarle y honrarle.

Aun así, a veces Él realiza milagros a nuestro favor. A veces el escoge explicarnos lo que ha hecho en nuestras vidas. A veces su presencia es tan real como si nos hubiésemos encontrado con él cara a cara. Pero en otras ocasiones, cuando nada de lo que nos sucede tiene sentido, cuando pensamos que las experiencias que estamos teniendo "no son justas", cuando nos sentimos totalmente solos en la Sala de Espera de Dios, él simplemente nos dice ¡Confía en mí!



Jeremías escribe: Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová.

El texto dice “bendito” que significa: Bendecido con abundancia, bienaventurado, dichoso o feliz. Esto significa que la felicidad es la confianza en Dios y no sólo eso, sino que Dios sea nuestra confianza.


Cuando nos apresuramos a refugiarnos y nos ponemos a salvo de un peligro o penalidad con prisa bajo la sombre de Dios entonces encontramos bendición, si decidimos confiar en Dios, pero de verdad confiar en Él entonces el resultado de esa confianza producirá descanso, pero, si en medio de nuestros problemas, decidimos no confiar en el Señor, en su amor, en su poder o en su fidelidad, entonces el resultado es la desilusión o la desesperación.


Los cristianos claro que tenemos temores, nos asaltan las preocupaciones, a veces nos aniquila la impotencia y nos consume la angustia, pero es en esas condiciones cuando hemos de confiar en nuestro Dios porque sabemos que está a cargo, Él sabrá sacarnos adelante de cualquier circunstancia, y en medio de una intensa tormenta, podremos tener descanso en el Padre, tal como Jesús.


Escrito por: Misael Lózano


 
 
 

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